Si te gustan las casas señoriales, los jardines cuidados al milímetro y los planes al aire libre, Blenheim Palace es una excursión que no decepciona. Ubicado muy cerca de Oxford, este palacio es uno de los más grandes de Inglaterra y fue designado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Un poco de historia
Blenheim Palace no es solo una joya arquitectónica: es uno de los pocos palacios no reales de Inglaterra, y tiene detrás una historia digna de novela. Fue construido a principios del siglo XVIII como regalo de la Corona al duque de Marlborough, John Churchill, por su victoria en la batalla de Blenheim (de ahí el nombre).
Pero más allá de sus orígenes militares, el palacio es también famoso por haber sido el lugar de nacimiento de Winston Churchill, cuya infancia está muy presente en la visita: desde habitaciones dedicadas a él hasta exposiciones con fotos y objetos personales. A lo largo de los siglos, ha pasado por manos de una misma familia y ha sido escenario de dramas, reformas y más de una crisis económica.

Un palacio imponente
Esta joya barroca impresiona desde todos sus angulos, pero es su fachada principal la que más te sorprenderá. Tristemente en estos momentos la fachada está en proceso de ser restaurada, asi que solo pudimos ver los andamios y lonas blancas.
El palacio tiene dos rutas principales para recorrer su interior. Por un lado, el recorrido histórico, que te lleva por las salas de estado: salones decorados con tapices gigantes, techos pintados con escenas épicas y una biblioteca de ensueño.

Pero si hay algo que me gusta especialmente de estas visitas, es la parte “menos noble”: la zona del staff, con la cocina, la despensa, el cuarto de las doncellas…
También hay una exposición sobre Winston Churchill, que nació aquí en 1874, aunque no vivió mucho tiempo en el palacio. Su historia está repartida por varias salas, con fotos, objetos personales y una mirada bastante amable a su figura.
El palacio y los jardines han sido escenario de múltiples películas y series de television como Bridgenton, Napoleón, Spectre, Misión Imposible, Harry Potter…
Jardines para perderse
Pero si el interior es interesante, el exterior es directamente espectacular. Los jardines de Blenheim son inmensos, variados y muy bien cuidados. Si te gustan los paseos con vistas, aquí puedes pasar horas sin repetir ruta.

Están los Jardines Formales, justo frente al palacio, con setos recortados al milímetro y fuentes clásicas, que reflejan un viaje a través de los estilos de todas las épocas. Aquí encontraremos el Jardín Italiano, el Jardín Conmemorativo de Churchill, la Rosaleda…
Si tienes ganas de andar, te recomiendo hacer el paseo alrededor del lago, para llegar hasta la casada y la casa del lago.
Otro de los puntos fuertes es el Walled Garden, un jardín amurallado que combina huertos, invernaderos, la famosa Butterfly House (una caseta de mariposas que a los niños les encanta) y un laberinto de setos donde divertirse buscando la salida. Aquí está una de las estaciones del mini tren y la zona de juegos, así que si vas en familia, es probable que pases un buen rato aquí.
Por otro lado están los terrenos de la finca. Rodear la finca andando son aproximadamente dos horas, pero verás maravillas como el puente de Vanbrughs, la Columna de la Victoria o el árbol de Harry Potter.

Y si eres fan de la saga de J.K. Rowling (o vas con alguien que lo sea), este castaño enorme y retorcido, es una parada obligatoria. El árbol apareció en La Orden del Fénix, en el famoso recuerdo de Snape, en el que vemos al joven profesor sentado bajo el árbol siendo humillado por James Potter y compañía. La escena es clave para entender esa mezcla de resentimiento y dolor que arrastra Snape toda la historia.
Un plan perfecto para hacer en familia
Si vas con peques, Blenheim será uno de esos planes que recuerden con cariño. La zona de juegos es una maravilla. Hay toboganes, estructuras de madera, tirolina, y zona con agua para refrescarse los días de calor. También hay una zona específica para los más pequeños que todavía gatean o están aprendiendo a andar.
La entrada a la zona de juegos se compra separada de la entrada al castillo y jardines. Y sinceramente, es una de las mejores zonas de juegos en las que hemos estado. Muy recomendable.

Como ya he mencionado, también hay un trenecito que conecta la zona de juegos con el palacio. También se paga a parte (£4 libras, niños menores de 3 años gratis) pero a los niños les parece una aventura y a los adultos nos ahorra una caminata con quejas constantes 😉
Por que tened en cuenta que la finca es enorme y que ir de un sitio a otro lleva tiempo. Los niños se van a cansar y se van a quejar. Llevar carrito no es mala idea, aunque hay partes con gravilla o césped algo más rebelde.
Comer en Blenheim
Hay varias cafeterías en el recinto, pero sinceramente, no me parecieron nada del otro mundo. Si hace buen día, lleva tu picnic y disfruta del paisaje.
Pero si prefieres no tener que ir con la comida a cuestas, no te preocupes ya que hay varias cafeterías donde comer sándwiches, ensaladas y tartas. También está el restaurante The Orangery, donde disfrutar de una comida más elaborada, pero también más cara.
Cómo llegar a Blenheim Palace
Blenheim está en Woodstock, un pueblo bonito a unos 10 km de Oxford. Llegar desde Londres es bastante sencillo:
- En coche, desde Londres se tarda unas 1h30 y el aparcamiento está incluido con la entrada.
- En tren, puedes ir hasta Oxford o hasta Oxford Parkway y desde allí coger un autobús o taxi.
- En autobús, hay servicios regulares desde Oxford que te dejan a la entrada del recinto.
Dirección: Blenheim Palace, Woodstock, Oxfordshire OX20 1UL
Información útil
La entrada no es especialmente barata, pero si la conviertes en pase anual (sin coste adicional), puedes volver cuando quieras durante un año. Existen diferentes entradas según lo que vayas a visitar:
- Parque y jardines: Adulto £31, niños £15
- Parque, jardines y palacio: Adulto £41, niño £24
- Parque, jardines, palacio y zona de juegos: Adulto £51 y niño £41
Existen también entradas familiares (2 adultos, 2 menores) con un ligero descuento.
Espero que te haya gustado tanto la visita como a nosotros. Si ya estás por la zona, te recomiendo alargar la escapada. Oxford está a 20 minutos y siempre merece una visita, aunque solo sea para pasear entre colleges, buscar la biblioteca de Harry Potter o tomar algo en un pub con historia.
Y si te apetece perderte por la campiña inglesa, los Cotswolds están justo al lado. Pueblos con casas de piedra, colinas suaves y ese aire de postal inglesa que nunca falla. Es fácil combinar Blenheim con una parada en Burford, Bibury o Stow-on-the-Wold, por ejemplo.





