Wimpole Estate es una finca en Cambridgeshire que realmente merece la pena descubrir. Con sus jardines, la casa señorial, la granja, las zonas de juego y los largos paseos de un punto a otro, es uno de esos lugares que hay que tomarse con calma… e incluso repetir en otra ocasión. La finca es enorme y tiene muchísimo que ofrecer, así que si vas con niños (como fue nuestro caso), lo mejor es asumir desde el principio que probablemente no lo verás todo. Y no pasa nada: forma parte del encanto.
Qué ver en Wimpole Estate
Empezamos el día visitando la Home Farm, que nos encantó y es un planazo con niños. Hay ovejas, vacas, gallinas, conejos… pero lo mejor de todo fueron las pequeñas actividades organizadas durante el día, como ver cómo dan de comer a los cerdos (¡y qué manera de comer!). La granja está muy cuidada y tiene ese punto educativo que agradeces cuando viajas en familia.

Muy cerca está la zona de juegos, y la verdad es que está fenomenal. Espaciosa, bien mantenida y con estructuras pensadas para varias edades. A mis hijos les encantó, así que si vais, calculad al menos una buena pausa allí.
Wimpole Hall, una casa con futuro potencial
Sabíamos que la mansión no era el plato fuerte de nuestra visita, y la verdad es que nos dejó un poco fríos. Tiene espacios bonitos, sí, pero en general nos pareció menos impresionante que otras casas señoriales del National Trust. Muchas zonas estaban además en proceso de restauración, con plásticos por el suelo, sillas y mesas de trabajo a la vista… Cosas de ir en temporada baja.
Aun así, hubo rincones que sí nos gustaron mucho: la Yellow Drawing Room, con su luz y ese aire elegante; la capilla, muy recogida y bonita; la biblioteca, y especialmente la parte dedicada al staff, donde se recrea cómo vivían y trabajaban los sirvientes de la casa.

Lamentablemente el Parterre estaba también en obras cuando fuimos, y nos quedamos con las ganas de verlo en todo su esplendor. ¡Otra excusa para volver!
Jardines y naturaleza por todas partes
Aunque no llegamos hasta The Folly (con niños pequeños es una caminata larga), sí pudimos disfrutar del resto del paisaje, y la verdad es que la cantidad de verde, árboles, flores y ovejas sueltas es una delicia. Es el típico sitio donde simplemente caminar ya es un placer.
Uno de los rincones que más nos gustó fue el Walled Garden, un auténtico tesoro hortícola. Está dividido en varias zonas —como los huertos rotatorios, la zona de cultivo sin labranza, los frutales y los pequeños huertos que cuidan los voluntarios— y todo sigue principios orgánicos. Si te gusta la jardinería, vas a disfrutar viendo los bancales repletos de lechugas, zanahorias, ajos, judías, cebollas o coliflores, según la temporada.

Pero lo que más nos llamó la atención fue el antiguo invernadero del siglo XVIII: el ‘pinery-vinery’, diseñado nada menos que por Sir John Soane, uno de los arquitectos más conocidos de Londres. Si te interesa su trabajo, puedes visitar su casa museo en Holborn o su preciosa casa de campo en Pitzhanger Manor & Gallery, en Ealing.
Old Rectory: libros, tienda y un café con encanto
Uno de los espacios que más nos sorprendió fue el Old Rectory, donde encontrarás una tienda muy bien surtida, una cafetería más tranquila y una pequeña tienda de libros de segunda mano que nos encantó. Perfecto para una pausa más tranquila, y con menos gente que en las zonas principales.

Comer en Wimpole
Nosotros comimos en una de las cafeterías de la finca, y fue lo más flojito del día. Nada especialmente malo, pero sí bastante caro para lo que ofrecen. Si el día acompaña, mi recomendación es llevar tu propia comida y hacer picnic. Hay muchísimos rincones bonitos y con sombra donde sentarse a comer tranquilo.
Información útil
Página web: https://www.nationaltrust.org.uk/visit/cambridgeshire/wimpole-estate
Precio: Adulto, a partir de £10. Niños, a partir de £5.
Dirección: https://maps.app.goo.gl/e5zZYAPPVUG3aRie7
Espero que hayáis disfrutado la visita a Wimpole Estate tanto como nosotros. Y si tenéis algo de tiempo extra y os apetece seguir explorando la zona, os recomiendo aprovechar para visitar Cambridge o Saffron Walden, ambos a más o menos media hora en coche. Dos destinos con muchísimo encanto que bien merecen una parada.





