Una de las tareas más difíciles cuando te marchas a vivir a Reino Unido es encontrar alojamiento. O al menos así ha sido para una inmensa mayoría de los que estamos aquí, sobre todo en Londres. El precio del alquiler es desorbitado y las estafas están cada vez más al día. Anuncios falsos, contratos falsos, agencias falsas, timos… son muy habituales cuando se busca una habitación o piso.

Si además tenemos en cuenta que muchos de nosotros venimos con un nivel bajo de inglés, sin conocer cómo funciona el país o sin amigos que nos puedan acoger una temporada (¡todavía bendigo a los míos por ello!) la necesidad de encontrar alojamiento al llegar o, peor aún, desde España, provoca que a veces cojamos una habitación de manera desesperada y nos convirtamos en la presa perfecta.

Por eso hemos recopilado algunas de las estafas más comunes cuando se busca alojamiento en Inglaterra, pues creemos que cuanta más información tengamos, menos probabilidades de caer en ellas.

Pedir dinero por adelantado

Una de las más comunes es la de pedir dinero por adelantado para reservarnos el piso. El estafador siempre nos pide que enviemos dinero a través de Western Union, ya que de esta manera es más difícil rastrear el pago. NUNCA, nunca, pagues el depósito o supuestos gastos administrativos por adelantado, y mucho menos sin haber visto que la propiedad existe. Cuando llegue la hora de pagar el depósito hazlo siempre a través del banco. Lee nuestro artículo sobre los anuncios estafa en el que os explicamos detenidamente cómo funciona la estafa, el modus operandi y los ejemplos de email que los supuestos caseros envían.

Realquilar la habitación, o el piso…

Muy común y bastante más difícil de darse cuenta del timo. Últimamente han proliferado “listos” que antes de marcharse realquilan su habitación o piso para quedarse con las fianzas de los nuevos inquilinos y después desaparecer sin dejar rastro. Imagínate cuando vas a entrar en la que debe ser tu nueva habitación y ya hay otra persona en ella que, al igual que tú, ha pagado el depósito por ella.

En este otro artículo ya os conté una experiencia nada positiva que tuve con mi anterior “casero”. El sinvergüenza que nos alquiló la casa se la estaba realquilando a otra agencia. Él era un antiguo inquilino de la casa que, habiéndose marchado del piso, seguía teniéndolo alquilado a su nombre y nos lo realquilaba, con contrato de piso incluido, para que todo pareciera “normal”. Cuando la agencia se enteró, obviamente, nos pidió que nos fuéramos de casa.

Pagar el depósito a plazos

Aunque te puede sonar muy bien, sobre todo si acabas de llegar y tienes poco dinero ahorrado, no pagues tu depósito a plazos. Muchos caseros luego sólo devuelven una parte alegando que fue lo que le pagaste. De nuevo, lo mejor es hacer el pago íntegro a través del banco y guarda el resguardo.

Desperfectos que ya estaban

Revisa bien la casa o habitación antes de entrar a vivir y hazlo con el casero. Indícale todo lo que está mal y, a ser posible, asegúrate de que va a ir a arreglarlo antes de entrar en el piso para evitar problemas. Recomiendo hacer fotos de todo el primer y el último día de alquiler para demostrar que estaba todo bien (o mal cuando entraste). Muchos caseros te descuentan dinero del depósito cuando te marchas alegando que has sido tú el que lo ha roto.

Gastos ficticios

Otra forma que tienen de no devolverte la totalidad de tu depósito es alegando gastos ficticios de luz, gas o agua, siempre sin enseñarte la factura. Un gasto muy común es el de limpieza, aduciendo que has dejado el piso en pésimas condiciones y que ha tenido que contratar un servicio de limpieza para ello (de nuevo, la importancia de las fotos). Exige que se te devuelva la totalidad y no pagues una tarifa que no está especificada en el contrato.

Ten cuidado con el phishing

¿El qué? El phishing es la suplantación de identidad para intentar adquirir información confidencial de forma fraudulenta (como tu contraseña bancaria o los números de tu tarjeta de crédito). Sobra decir que no le tienes que dar a nadie este tipo de información. Si tu casero te lo pide o te dice que el banco se lo pide… olvídate de él.

Estos son las estafas más habituales pero hay muchas más y cada vez más complicadas. El principal consejo que te podemos dar es que si a primeras te suena mal y desconfías, es por algo. Sigue tu instinto. Pregunta en las redes sociales (los grupos de españoles, por ejemplo) e investiga online sobre el casero u agencia. Lee la letra pequeña, y la grande. Léete el contrato de arriba abajo y vuélvetelo a leer. Si ves algo extraño o que no entiendes pregunta antes de firmarlo. Muchos contratos esconden cláusulas abusivas y penalizaciones ilegales. Y, por último, pide un contrato por escrito firmado por las dos partes y con copia para ti.

Y si necesitas ayuda, ¡aquí estamos! 🙂