Hoy vamos a hablaros de una figura que en España no existe pero que tiene una importancia capital en la idiosincrasia británica. Nos estamos refiriendo a la Proof of Address.

Aunque su traducción literal es prueba de dirección, quizá se podría traducir mejor por prueba de residencia. Consiste en demostrar, principalmente ante la Administración británica, pero también se puede dar que alguna compañía privada te lo exija, que eres residente en Reino Unido.

Se trata de algún tipo de documento en el que aparezca tu nombre y la dirección donde vivas. La mayor Proof of Address es el contrato de alquiler, pero no el único. También son considerados como tales cualquier carta dirigida a tu nombre del banco, del Ayuntamiento, de otro organismo gubernamental, los recibos de luz, agua, gas, teléfono o internet e incluso las nominas.

Como ya hemos dicho, principalmente te lo requerirán ante la Administración. Ya sea en el Ayuntamiento, o para pedir el NIN (National Insure Number). Pero hay casos en los que empresas privadas con las que quieras contratar te exigirán también este tipo de documento. Principalmente, debido a su estricta regulación, serán los bancos. Ya que tiene que restringir la mayoría de sus productos a los residentes en el país.

Pero no son los únicos, también hay casos en las que compañías de teléfono móvil quieren asegurarse que eres residente para poder contratar determinados servicios, principalmente aquellos que suponen una permanencia mínima.

Acompañando a la Proof of Address está la ya si conocida Proof of Identity, prueba de identidad, que podrás demostrar enseñando cualquier documento oficial emitido por un Estado Miembro de la UE.

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