A tan sólo 15 minutos en tren de Bristol se encuentra esta pequeña ciudad del suroeste de Inglaterra, que te cautivará desde el primer momento gracias a la línea homogénea de sus edificios, siguiendo un mismo patrón de estilo georgiano. Se trata de una parada obligatoria para todo aquel que quiera disfrutar su belleza, su historia o sus aguas termales.

Roman BathsBath. Beatriz Ramírez ©.jpgAunque se cree que la ciudad ya existía en la época de los celtas, fueron los romanos los que impulsaron la utilización de sus aguas termales, creando unas termas que aún hoy están en uso. Estas termas se construyeron en el siglo I d.C. y disponen de tres salas, caldarium, frigidarium y tepidarium, según fuese agua caliente, fría o templada, respectivamente. Además, en el mismo complejo se puede visitar el museo instalado en la zona subterránea, con importantes hallazgos arqueológicos.

Uno de los monumentos más bonitos e impresionantes de la ciudad es la abadía de Bath, un edificio gótico del siglo XV. Te llamará la atención su bóveda y sus vidrieras, que le otorgan gran luminosidad. Detrás de ésta se encuentran los Jardines Parade, con parada obligatoria en el Puente Pulterney sobre el río Avon.

Pero su impulso definitivo tendría lugar en la época georgiana, más concretamente durante los reinados de Jorge I, II y III, con los que se pondría de moda visitar los baños termales. De este periodo hay que destacar a los arquitectos John Wood padre y John Wood hijo.

The Crescent, Bath. Beatriz Ramírez ©.jpgSiguiendo las directrices del empresario Richard Nash diseñaron algunos de los edificios más característicos de la época como el Crescent, el Circus o la Square. El primero de estos edificios es sin duda uno de los más sorprendentes, gracias a su forma semicircular. Antes de llegar a este edificio situado a lo alto de una loma tendrás que pasar por la plaza circular Circus que, inspirada en los coliseos romanos, está rodeada de casas de estilo neoclásico.

Es en esta época cuando la ciudad acogería a su residente más famosa, la escritora Jane Austen. La ciudad la ha homenajeado creando el Jane Austen Centre, donde aprender cómo era la ciudad en esa época, así como conocer más profundamente la vida y la obra de la escritora.

Abadía de Bath. Beatriz Ramírez ©.jpg.jpgLa ciudad también dispone de varios museos, como el Museo del Traje, situado en la Assembly Room, donde podrás contemplar la evolución de la moda desde el siglo XVI hasta la actualidad. Otros museos a destacar son el Building of Bath Museum (imprescindible para los amantes de la arquitectura), la Victoria Art Gallery y Holbourn Museum of Art.

Con el buen tiempo, os recomendamos realizar un paseo en barco por el río Avon. Con una hora de duración, podréis contemplar la ciudad desde otro punto de vista. También puedes realizar el camino a pie siguiendo el sendero alrededor de los canales, o si lo prefieres también puedes conocer la ciudad en el autobús turístico.

Dónde comer

Situado en las termas romanas, The Pump Room Restaurant en Bath es uno de los lugares más elegantes de la ciudad para disfrutar del famoso afternoon tea británico. El que fuera durante siglos el corazón social de Bath, es un hermosísimo salón donde se extrae el agua termal para su consumo, y donde disfrutar de un contundente desayuno, una rica comida o una refinada merienda.

Una visita imprescindible en Bath es Sally Lunn House, la casa más antigua de Bath (que data de alrededor de 1483), cuna del bollo que lleva su nombre. También cuenta con un museo donde degustar los sabores más auténticos de Bath. Además, para cenar, ofrecen la posibilidad de disfrutar de la comida servida en un “trencher” tradicional, es decir, servida en pan, antigua costumbre antes de la invención de los platos.

Si lo que prefieres es una típica taberna inglesa te recomendamos The Huntsman. Podrás probar sus  platos del famoso queso azul de Bath, sus pies o sus Sunday roast.